El fallo de software de Sepang abre el debate sobre los motores de 2026

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El Gran Premio de Bahréin, disputado el domingo en Sepang, dejó una imagen poco habitual en la Fórmula 1: varios monoplazas parados o avanzando a ritmo lento en plena vuelta de formación por un fallo de software. Tres días después, el episodio sigue dando que hablar, con una revisión anunciada por la FIA y fuertes críticas de los pilotos a la complejidad de las nuevas unidades de potencia.

Qué pasó en Sepang

La carrera ya se había retrasado por una fuerte tormenta. Cuando por fin arrancó la vuelta de formación, varios coches sufrieron una pérdida repentina de potencia: los pilotos aceleraban a fondo y el coche no respondía. La salida se suspendió y los coches volvieron a boxes, y la carrera estuvo parada cerca de 50 minutos mientras los equipos instalaban un parche de software de emergencia.

La confusión fue total. Max Verstappen, uno de los pilotos que había reportado falta de potencia, consiguió finalmente acelerar y completó una vuelta hasta alcanzar el final del grupo, lo que aumentó el caos y obligó a dirección de carrera a mostrar la bandera roja.

La explicación de la FIA

En un comunicado publicado el mismo domingo, la FIA explicó que una combinación sin precedentes de bajas revoluciones del motor, poca adherencia, los ajustes de gestión de energía para lluvia y la configuración de sectores del circuito de Sepang provocó una pérdida de potencia no intencionada en varios coches.

Para solucionarlo, el departamento técnico de la FIA eliminó la restricción del límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software que distribuyó a todos los equipos durante el retraso por la lluvia. El organismo reconoció que el problema no se había detectado ni en las pruebas ni en las vueltas hacia la parrilla, y anunció una revisión completa junto a los equipos y los fabricantes de motores.

Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, situó el origen en el software común que gestiona la entrega de energía de las unidades de potencia introducidas en 2026, y pidió disculpas a los aficionados.

Los pilotos alzan la voz

Las reacciones en el paddock fueron duras. George Russell, Lando Norris, Sergio Pérez y Carlos Sainz criticaron lo ocurrido y coincidieron en que la imagen fue mala para la categoría. Russell señaló que la creciente complejidad de los motores multiplica las posibilidades de que algo falle, y Pérez calificó la situación de inaceptable y la comparó con un kart de alquiler al que se le acaba el tiempo.

Oscar Piastri fue más prudente: reconoció que nunca había visto una carrera retrasada por un error de software, pero pidió no buscar culpables antes de entender bien el problema.

Un problema de fondo

El episodio llega en plena polémica por el reglamento de 2026, que reparte la potencia al 50% entre motor de combustión y parte eléctrica, y que en mojado incluye limitaciones específicas de potencia. Las críticas se centran en que el sistema es tan complejo que incluso los pilotos descubrieron en Sepang hasta qué punto el software puede intervenir en el comportamiento del coche.