Este viernes se cumplen 26 años del fallecimiento del piloto brasileño Ayrton Senna, quien desde ese momento se convirtió en leyenda y dejó un legado inigualable.
El 1 de mayo de 1994 en la curva de Tamburello, en el circuito de Imola, durante el Gran Premio de San Marino, le quitaría la vida al brasileño arriba del Rothmans Williams Renault N°2. El alemán Michael Schumacher con Benetton ganaría la carrera seguido de Nicola Larini con Ferrari y Mika Hakkinen con Mclaren, pero nadie festejaría el mismo.
Desde esa tragedia, Senna se convirtió en una leyenda de la F1 y del Automobilismo Mundial, Ayrton corrió en 161 Grandes Premios donde logró 41 victorias, 80 podios, 65 pole position y tres campeonatos del mundo (1988, 1990 y 1991), que lo sitúan por detrás de históricos como Schumacher, el británico Lewis Hamilton, el argentino Juan Manuel Fangio o quien fuera su compañero y rival, el francés Alain Prost.
Es leyenda por su estilo de manejo arriesgado, considerado como uno de los más rápidos de todos los tiempos, un especialista bajo la lluvia (11 triunfos), llegó a brillar a más de 300 kilómetros por hora en estas condiciones, vueltas perfectas en circuitos complicados como en Mónaco, el cual ganó seis veces.
Sin importar las circunstancias, Senna siempre mostró sus capacidades para imponerse a sus rivales, por ejemplo remontar en el GP de Japón 1988 desde el 17° Puesto hasta subir a lo más alto del podio o ganar el GP de Brasil en 1991 con la caja de cambios dañada en las ultimas vueltas. No importaba si tenía un monoplaza que en el papel lucía inferior al de sus oponentes.



